Hola grupo, soy Johnny Alcohólico.
Jamás pensé que una sola cerveza me haría tanto daño.
En ese momento, solo quería que ya no me molestaran mis amigos
ni me preguntaran por qué no tomaba, quería que dejaran de pensar
que yo era afeminado o hijo de mamaíta.
En verdad, no tomaba por que no me atraía el Alcohol, pero la joda
de mis panas era más fuerte. Entonces decidí por mí mismo tomar
ese día.
Con 17 años, me parecía que era verdad que solo una biela no me
iba hacer ningún daño, es más, nunca pensé en las consecuencias.
Entonces lo hice, pero no fue solo esa cerveza, fueron como diez, y
como era lógico no sabía beber, y fui el primero en caer chumado
sin recordar cómo, ni quién me llevó a casa de un amigo.
Cuando desperté, me sentía muy mal y claro, muy dolorido. Jamás
me acordé que ese día de mi primera borrachera, tuve una bronca en
que me dejaron muy mal. Si me hubiese dado cuenta de que eso era
una señal, hubiera sido mejor. De ahí en adelante, los tragos y
borracheras fueron como normales todos los fines de semana.
Cuando comenzaron mis problemas, fue cuando pese a no regresar
a casa una vez cada quince días, tenía broncas en casa con mi madre.
Me molestaba tanto, y yo me fastidiaba tanto con ella, que le
comencé a contestar de muy mala manera; Yo no entendía por qué
mi madre me fastidiaba solo a mí, porque no recuerdo que mis
amigos me contasen que sus madres les molestaran, pero en fin, era
ya normal, y me hacía al dolor de llegar a casa y esperar una tunda.
Eso no fue nada, comparado con lo que venía, por que mi agrado
por el alcohol, la farra, las esquinas y los sitios de mala muerte, me
degradaban cada día más. Lo raro era que el único que no sabía que
estaba mal, era yo, por que todos me decían que me propasaba, y
que ya no podían tomar conmigo por mi comportamiento.
Entonces, ya no era ahora solo mi madre, sino también mis amigos
de chupe los que no me dejaban en paz. No entendía, primero me
molestaban por que no bebía, y ahora por que lo hacía de más.
Yo era tan extremista, que decidí no tomar más con ellos, porque no
quería que siguieran tomando del trago que compraba.
Decidí tomar solo, y así lo hice; empecé a encerrarme en mi
dormitorio dos o tres días solo, a beber y a llorar, a enfrentarme a
Dios.¿ Por qué no entendía, por qué permitía que esto me pasara?
Para mí, ser un bebedor solitario fue el término de mi debacle ante
el alcohol; El alcohol empezó a pedirme réditos y cuentas, y no sabía
como pagarle; lo único que podía hacer, era estar todos los días
alado de ebrio sin parar; Pensé que nunca podía dejar de beber, mi
vida estaba marcada y mi muerte estaba ya asechándome; solo
estaba esperando el día y la hora, me sentía solo, totalmente solo
mi dormitorio se convirtió en un sitio muy funesto, maloliente
y desmoralizante.
Pero un día que yo pensé que no llegaría nunca, llegó el mensaje, y
alguien me dijo que tenía una oportunidad si yo quería, solo tenía que
oírle.
¿Qué podía perder, si no había ganado nada en todo este tiempo?
Ese día fui a Alcohólicos Anónimos sin esperanza, ¿si ni yo mismo
creía en mí, cómo podía pensar en que alguien tuviera esperanza en
que dejara el alcohol?
Llegué y me senté en una sala con muchas sillas, una mesa, un
montón de letreros, dos fotos de unos tipos que nunca había visto,
un atril, y varias personas. que apenas crucé la puerta, me dijeron:
Bienvenido ¿cómo estás, quieres una taza de café? y muchas cosas
más.
La verdad, es que estaba confundido. Tanta amabilidad de personas
que nunca había conocido, pero ellos sabían del estado en que llegué
se notaba que me entendían. El que no entendía era yo, pero me
quedé.
Después de una hora y media de escuchar a personas que estaban
hablando de mi vida, me leyeron una estrofa de un libro. Solo entendí
que levantara la mano si quería pertenecer a la comunidad. Yo no sé
si lo hice queriendo, o por obligación, o porque sentía la necesidad
pero la levanté, y todos me aplaudieron y me preguntaron si quería
decir algo. Me paré muy tembloroso, no por la gente sino por los
cinco días de alcohol que ingerí.
Entonces me llegó un escalofrío incomprensible para mí, porque no
podía decir nada; se me selló la boca, mi lengua quería decir lo que
pensaba pero no podía, solo lloraba como un bebé y no podía parar
pero de repente alguien dijo a lo lejos, te queremos Johnny, y ahí me
salió decir, ayúdenme por favor, y me senté.
De ahí en adelante, mi vida iba a tomar un nuevo rumbo si yo lo
quería, y en verdad eso fue mágico, por que yo sí quería, y quería
poner de mi parte, porque quería cambiar.
En el transcurso de los días de asistir al grupo, alguien me dijo algo
que me quedó grabado para toda mi recuperación:
"El que no vive para servir, no sirve para vivir. " Por supuesto yo
quería vivir, así que comencé a servir, y no he dejado de prestar
servicio en el grupo.
Comencé con aseo, y gracias a mi Poder
Superior, hoy agradezco mucho a Alcohólicos Anónimos, por
regalarme cada día un día más de vida.
Hoy por hoy, estoy prestando el servicio como delegado a la
Conferencia.
Nunca pensé que un borracho como Johnny, pudiera ayudar a
muchas personas y contarles que es verdad que Alcohólicos
Anónimos funciona.
Sí existen los milagros, pues aquí tienen uno.
Gracias por tolerarme, yo no bebo.
Si necesitas ayuda...
Envía un mensaje a:AmigosdeBill-owner@yahoogroups.com y un servidor del grupo se pondrá en contacto contigo.
jueves 10 de marzo de 2011
Enunciado de A.A.
Alcohólicos Anónimos A.A. es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.
El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida.
Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.
A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa.
Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.
El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida.
Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.
A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa.
Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.
Al-anon / Alateen
Para los familiares o amigos de enfermos alcohólicos será de interés visitar la página web de Al-Anon/Alateen http://www.al-anon.alateen.org

